La
unidad 1 de la propuesta pedagógica de Arte y Educación es:
Grupo. Grupalidad. El
arte y la educación como actos de encuentro colectivo.
-
Instalación del espacio lúdico.
-
La creación del espacio de confianza y contención.
-
Mutua representación interna.
-
Abandono de la serialidad.
-
Intercambio de roles.
-
Indiscriminación, discriminación y síntesis (producción).
-
Homogeneidad en la tarea, heterogeneidad en la constitución.
-
Dinamismo. Pertenencia, compromiso, finalidad específica.
¡Hola! ¿Cómo están?
Si bien esta ficha va a estar acompañada de unos videos que estoy grabando
y subiendo a YouTube en este momento, quiero escribirla para que el registro de
lo que aquí se diga no quede limitado al soporte audiovisual, pues puede ser
que algunx de ustedes no acceda a la posibilidad de ver vídeos.
Todxs aquellxs que aún no se han comunicado o no lo han hecho en la
oportunidad en la que se los he requerido, están a tiempo de hacerlo. No dejen
de hacerlo.
En la última ficha de cátedra les decía en los párrafos finales que la
intención que me animaba era la de generar foros. Los foros son lugares
virtuales en los que se opina, se comenta, se debate. Háganlo, por favor, en la
medida de sus posibilidades en el classroom. Si no pueden hacerlo desde allí,
háganlo a través de whatsapp o del correo electrónico. Cualquiera de los tres
medios es idóneo para hacerlo. Si, la dinámica del foro no les resulta cómoda,
si no saben cómo hacerlo, o sencillamente no se les ocurre nada qué decir, les
pido que por lo menos me lo hagan saber para así poder buscar otras estrategias
comunicativas más eficientes. Animémonos, nada está vedado, prohibido o
coartado a la hora de opinar o arriesgar hipótesis.
Habrán observado que a un texto de corte totalmente académico perteneciente
a la órbita de las ciencias sociales, a la antropología para ser más exactos,
también se lo puede ver y analizar desde el campo artístico. Si algo tiene el
arte como nota distintiva es esa cualidad tan suya de expresar y comunicar
mucho con muy poco, ese gran poder de síntesis. A través de Víctor y un
episodio de su historia personal (La Terminal) el cine metaforiza la Historia
con mayúsculas. La soledad del hombre en las grandes metrópolis, en lugares de
paso, en los que no está su historia, ni su identidad personal retratada. Y
Víctor es un privilegiado que puede conformar grupo, consigue anclaje para su
existencia, llega al amor y a la amistad, y es a través de esa constitución de
grupalidad que puede lograr sus objetivos. Pues sus objetivos se tornan
objetivos comunes también para otros que los toman como propios y accionan en
consecuencia ayudándolo a conseguirlos. Sin esa constitución de grupalidad,
Víctor habría regresado a Krakozhia con una estampilla, habría sido considerado
descartable, expulsable, desechable. Puede definirse que existen muchos más que
no corren con la suerte de Víctor, que los que tienen una historia similar para
contar. Basta con pensar en todos esos emigrantes del norte del África que
buscan refugiarse de guerras no queridas, ni provocadas por ellos, que mueren
en botes que no llegan a tocar tierra europea; o los que son detenidos al
intentar entrar en los EEUU desde la frontera mexicana y son deportados o
encarcelados de inmediato.
Cuando les decía - por ejemplo - que Serrat escribe: "y para no olvidarme de lo que fui, mi Patria y mi guitarra la
llevo en mí, una es fuerte y es fiel, la otra un papel" (ese hombre
que no se siente "extranjero en ningún
lugar", pues "donde haya
lumbre y vino" tiene su hogar) dice con muy poco que su identidad es
la de un vagabundo que no siente condición de extranjería en ningún rincón del
mundo y que para conservar la memoria de lo que antes fue le basta con llevar a
su guitarra y a su Patria con él, pero es muy significativo que juzga fuerte y
fiel a su guitarra, mientras que a su Patria la considera apenas un papel. No
es de extrañar que quién es natural de Cataluña y viaja con un pasaporte
español, si es partidario de la independencia del país catalán, considere al
pasaporte español apenas un papel, del que no se siente particularmente
orgulloso, o con el que no se siente identificado identitariamente.
Les remarqué en la canción de Los Redondos: ¡Yo voy en trenes! (no tengo donde
ir...) (…) llamando a un gato con silbidos. Llegó como vos no lo esperabas. (…) Observen que aquí también se
cumple con la regla de la síntesis: ir sin tener dónde ir, es una cruda - y
hasta cruel - descripción de un rasgo de época, el arte es fruto de la época,
del lugar y de la cultura en la que es creado (no nace de un repollo). Decir
que "estás llamando a un gato con
silbidos" podría parecer una expresión un tanto oscura, extraña, sin
embargo, si se la mira tan solo un instante se advierte con facilidad que
llamar a un gato con silbidos es ejecutar una acción inútil... los gatos no
responden a los silbidos. Es como decir:
(Juan y Pedro toman mate en un patio, pasa el gato de
Juan y se sube al paredoncito)
Juan.- ¿Te das cuenta de lo que estás haciendo?
Pedro.- ¿Qué
cosa?
Juan.- Le
silbaste al gato.
Pedro.- Sí
¿Y qué pasa?
Juan.- Estás
loco.
Pedro.-
¿Por?
Juan.- Decile
Alfonso y hacé palmas si querés. (Pedro
lo mira a Juan sin entender) ¿No me entendés? No va a venir el gato ¿Desde
cuándo los gatos vienen cuando les silbás?
Pedro.- Y
qué se yo. El otro día cuando me pediste que le diera de comer le silbé y vino.
Juan.- Pero
no vino porque le silbaste, vino porque conoce el ruido del alimento cayendo en
el plato ¿Qué te creés que es un perro?
Pedro.- Bah,
qué se yo. Las cosas cambian ¿no? En una de esas los gatos vienen cuando le
silbás ahora.
Juan.- Vos
cambiás, no el gato. Cada vez más hacés cosas sin sentido Pedro. Parece que
naciste ayer.
Pedro.- ¿Y
cómo sabés que el gato no cambia? El mundo cambia Juan… el mundo.
Esta es
sencillamente una muestra de que tomando como disparador una expresión
artística, se puede transportar,
adaptar, a otro lenguaje artístico, sin variar el significado. Cambia la
expresión, pero se conserva el significado. Es más, puede – tal vez – ser más
entendible el significado (también más explícito) desde una expresión que desde
otra.
Bien, esto que acabo
de escribir responde a la necesidad de hablar siempre antes de comenzar con
algo nuevo, de lo que hemos venido desarrollando hasta ahora. Esta necesidad
surge de la importancia que tiene en todo proceso poder articular lo nuevo con
lo anterior, para que lo nuevo no sea algo descolgado, algo inorgánico, si no
que - por el contrario - tenga que ver
con lo que venimos hablando y/o haciendo.
La unidad 1 es: Grupo. Grupalidad. El arte y la educación como actos de
encuentro colectivo.
Allí donde haya dos o más personas puede haber grupo. Vamos a definir que
no todo conjunto o reunión de personas constituyen un grupo. Y también vamos a
acordar que para que exista grupalidad como fenómeno presente deben existir:
Un espacio
de confianza y contención. Mutua representación interna entre los integrantes
del conjunto humano. Abandono de la serialidad por parte de los integrantes del
conjunto humano. La posibilidad de intercambiar roles entre los integrantes.
Que los participantes pasen y superen la etapa de indiscriminación de la tarea,
para lograr discriminarla (aquí la palabra no está usada en el sentido
valorativo corriente) y arribar a una síntesis (en la producción). Que los
integrantes se comporten homogéneamente en cuanto a la tarea a realizar, que la
tarea y objetivos sean comunes, pero permanezcan heterogéneos en la
constitución del conjunto. Que el conjunto sea dinámico. Que los participantes
desarrollen sentido de pertenencia. Que los participantes se sientan
comprometidos con el conjunto y la tarea. Que el conjunto tenga una finalidad
específica.
Si no existiese un
espacio de confianza y contención[1]
se torna difícil que puedan expresarse libremente los integrantes de modo
genuino. Es la constitución de ese espacio de confianza y contención grupal, la
que permite la verdadera libertad de expresión y se torna por lo tanto en un
espacio privilegiado de construcción de saberes y conocimientos.
Mutua representación
interna es sencillamente: aquella que se logra cuando vos sabés quién soy yo y
yo sé quién sos vos. Si me preguntaran por uno de los integrantes de mi grupo
puedo, por lo menos, responder: - Sí, es
uno bajito de anteojos, que se sienta en la fila de la derecha adelante. Y
si le preguntan al "bajito de anteojos" acerca de mí, puede
responder: - Sí, es el pelado de barbita.
Profe de arte. Es decir que ambos tenemos una representación del otro. Por
supuesto que a medida que esta representación interna mutua sea más completa,
más fuerte será la constitución de grupalidad.
Para pensar en: ¿Qué
será abandonar la serialidad? Pensemos primero en: ¿Qué será la serialidad? La
palabra serialidad refiere a la cualidad de las cosas que conforman una serie; los productos fabricados en
serie, por ejemplo: “la serie de las
latas de puré de tomate de la marca Tomatón envasadas en lote del 03/05/2020”
son productos indiferenciados, cada integrante de la serie es igual a cada uno
de los otros integrantes de la serie, son por lo tanto, intercambiables,
descartables, consumibles, reemplazables… no son únicos, ni singulares. Es más,
una diferencia, en estos casos, será juzgada como una falla, pues el producto
no responderá a las características especificas que se han determinado deben tener los
integrantes de la serie. Pero… ¿Qué será entonces una serie en el caso de un
conjunto humano? Pensemos en un conjunto de personas que en fila esperan a ser
atendidos en la caja de un banco, allí están:
Marcela – Ignacio –
Evelyn – Gerardo – Ana – Elena – Cristian – Juana – Antonio – Rosario – Simón –
Laura – Justo – Elizabeth – Nancy – Mónica – Fabián – Lidia – Roberto – Nicolás
– Gladys y Carina. (Veintidós personas)
Marcela está primera
en la fila y Carina es la última. Imaginemos que Fabián mira su reloj, se da
vuelta, le dice a Lidia (a quién no conoce): - “están tardando quince minutos con cada uno” (Pausa) “Yo me
voy” (y se va). Para quiénes están en los últimos cinco puestos de la fila
algo ha cambiado favorablemente, Carina por ejemplo ya no está en el puesto
veintidós, sino en el veintiuno. Si a Fabián lo reemplazara – por caso – su
hermano (Carlos) en el momento en el que dejara la fila, nada habría cambiado
para los que están detrás de Fabián en la fila, pues les da exactamente lo
mismo que quién esté en el puesto diecisiete de la fila sea Fabián o su hermano
Carlos. Los integrantes de la fila no tienen mutua representación interna. La
fila no es un espacio de confianza y contención. En la fila no se intercambian
roles. Es posible que la tarea que asumen sea coincidente, pero no es una tarea
común, para que fuese común todos la hacen juntos, mientras que en este caso –
el de la fila del banco – el éxito de uno en la realización de su tarea es
absolutamente individual, no depende de que los otros también lo tengan o no.
Pueden tener también un objetivo coincidente, pero es mera coincidencia, para
que fuese un objetivo común, el objetivo debiera ser sentido y asumido por
todos como común: “llegamos a él juntos”.
Mientras que en el caso del ejemplo, si Fabián se va, a los demás les da igual.
Los integrantes de la fila son, intercambiables, descartables, consumibles,
reemplazables… no son únicos, ni singulares. Quienes participan de la fila no
tienen sentido de pertenencia a la fila, nadie recordará de entre ellos con
orgullo u otro sentimiento: “Yo formé
parte de la fila frente a la caja 2 del banco, el 4 de noviembre de 2019”. A
no ser que para alguno ese evento se hubiese transformado en un acontecimiento,
Fabián y Lidia se enamoraron allí,
por ejemplo, pero aún así, es probable que no recordasen que Evelyn era la
tercera de la fila.
La fila del banco no es un grupo de acuerdo a la definición que se desprenden de las
características arriba citadas. Claramente es
una serie. Es entonces un conjunto humano serializado. Para transformarse en GRUPO debe abandonar la
serialidad.
Por supuesto que
nadie pretende que las filas de los bancos o las de una parada de colectivos se
transformen en grupos. Pero sí es deseable que los colectivos humanos que
habitan un aula tengan las características propias de la GRUPALIDAD, que sean
un GRUPO con finalidad específica, un GRUPO DE APRENDIZAJE.
Alcanzar la
GRUPALIDAD es una finalidad educativa, pues la presencia de la grupalidad eleva
la excelencia académica, todos aprendemos mejor en grupo.
Existe otro tipo de
conjunto humano que no es una serie, ni un grupo. Es aquél que está determinado
por la pertenencia de sus integrantes a un sector productivo, en este caso,
estamos hablando de una clase. Pero no nos vamos a explayar en este momento
respecto de las características de una clase.
Lean la ficha,
opinen en classroom, pregunten, comenten.
A la luz de lo
escrito ensayen una definición de la grupalidad y su valor.
Como dijimos más
arriba la instalación de un espacio lúdico es un procedimiento habitual y
efectivo para favorecer la constitución de grupalidad, por esto les dejo un
juego sencillo que podríamos estar haciendo en el aula, que puede ser realizado
individualmente y que nos servirá para abordar lo que sigue:
El Juego de la Comida de Tres Palabras
1) Me siento en una silla
2) Elijo una comida de tres palabras, puede ser una comida real o
inventada, si es un invento puede ser una comida totalmente disparatada: "Tierra con patinetas", por
ejemplo.
3) Sentado/a en la silla miro al público y le digo "mi comida de
tres palabras" totalmente neutro/a (con "cara de nada")
4) Me escondo totalmente detrás de la silla y luego, al salir a decir "mi comida de
tres palabras", dejaré ver sólo mi rostro, y la diré con distintas
emociones ¡A jugar!
Les pido que lo
hagan y envíen los videos, sé que puede suceder que sientan temor a la
exposición al hacerlo, pero tanto en el proceso de construcción artística como
en el de la construcción del rol docente, el temor a la exposición es un
obstáculo a vencer. Mucho más fácil sería vencerlo si nos pudiésemos encontrar
personalmente y a fuerza de juegos lograr justamente constituir ese espacio de
confianza y contención. Pero dadas las circunstancias, no dejemos que las
circunstancias nos venzan, superemos los temores.
¡Un abrazo!
[1]
En los contenidos habrán visto que está escrito: instalación del espacio lúdico, esto obedece a que instalar un
espacio de juego común, genera lazos casi instantáneos y por ende, favorece la
creación del área de confianza y contención grupal. Por otra parte, cuando se
juega, se muestran las expresiones más genuinas, las menos "pensadas", las menos "actuadas",
las más espontáneas y es más fácil conocernos de ese modo. Por lo tanto es más un procedimiento efectivo para lograr la
constitución de grupalidad que un
elemento necesario.